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Divorcio internacional en España: qué pasa con los bienes en varios países

Un divorcio internacional en España se refiere a aquellos procesos de separación en los que existe algún elemento extranjero: los cónyuges tienen nacionalidades distintas, han vivido en diferentes países o poseen bienes fuera de España.

En estos casos, además de las cuestiones emocionales, surgen dudas legales importantes: ¿qué ley se aplica al reparto de los bienes? 

¿Cómo se dividen las propiedades que están en el extranjero?

¿Qué ocurre si el otro país no reconoce el régimen económico español?

A continuación, explicamos de forma clara y divulgativa cómo se regula en España el reparto de bienes comunes (especialmente bajo régimen de gananciales) en matrimonios internacionales, y qué problemas prácticos pueden aparecer al dividir un patrimonio repartido entre varios países.

¿Qué es un divorcio internacional y cuándo se tramita en España?

Un divorcio con elementos internacionales presenta retos adicionales, como la gestión de bienes en varios países.

Por lo general, es posible divorciarse ante tribunales españoles cuando existe un vínculo significativo con España: por ejemplo, si ambos cónyuges residen habitualmente en España, si fue su último domicilio común (y uno aún vive aquí) o si uno de ellos es ciudadano español.

Bajo estas circunstancias, los juzgados españoles pueden asumir la competencia para disolver el matrimonio y también para repartir el patrimonio conyugal.

Esto significa que un juez español, al dictar la sentencia de divorcio, podrá encargarse de la disolución y liquidación del régimen económico matrimonial, aunque los bienes estén en distintos países.

En cambio, si no hay suficientes lazos con España, el divorcio tal vez deba realizarse en otro país.

Es importante distinguir entre la jurisdicción del divorcio (el país cuyos tribunales llevan el caso) y la ley aplicable al régimen económico matrimonial (la normativa que regula cómo se reparten los bienes).

Que España sea el país donde se tramite el divorcio no siempre implica que la ley española sea la que dicte las reglas de la división de bienes.

En las parejas internacionales, habrá que determinar primero qué ley rige el régimen económico del matrimonio antes de proceder a dividir el patrimonio.


¿Qué ley se aplica al reparto de bienes en un matrimonio internacional?

La ley que determina cómo se reparten los bienes de la pareja (ya sea régimen de gananciales, separación de bienes u otro) depende de las circunstancias del matrimonio.

Actualmente, en la Unión Europea existe un marco unificado para decidir la ley aplicable a los regímenes económicos matrimoniales. 

Desde enero de 2019, un reglamento europeo permite a los cónyuges elegir la ley aplicable a su régimen económico (por ejemplo, la ley de la nacionalidad de uno de ellos, o la del país donde residen) siempre que formalicen esa elección por escrito.

Si la pareja no eligió ninguna ley en capitulaciones matrimoniales, entonces se aplica una regla por defecto: normalmente será la ley del país de su primera residencia habitual común tras casarse; si no tuvieron residencia común, se aplicará la ley de la nacionalidad común (si la tenían); y si tampoco, la ley del país con el que tuvieran vínculos más estrechos al momento de la boda.

Ejemplos: Si una pareja mixta se casó en 2020 y comenzó su vida en Austria, es probable que la ley austriaca regule su régimen económico (en Austria el régimen supletorio es la separación de bienes).

En cambio, si tras la boda establecieron su hogar en España sin pactar nada, la ley española regirá el reparto de sus bienes, aplicándose el régimen de gananciales por defecto.

Por otro lado, matrimonios celebrados antes de 2019 se rigen por las normas de derecho internacional privado del Código Civil español, que en esencia seguían criterios similares (nacionalidad común, primera residencia común, lugar de celebración, etc., según el antiguo artículo 9.2 del CC).

Lo fundamental es entender cuál es la ley aplicable al régimen económico matrimonial, pues esa ley será la que marque qué bienes son comunes y cómo dividirlos.

Si resulta aplicable la ley española, entonces todos los bienes adquiridos durante el matrimonio se tratarán conforme al régimen de gananciales (salvo que pactaran separación de bienes u otro régimen válido).

Si por el contrario se aplica la ley de otro país, habrá que atenerse a las normas de ese país (por ejemplo, hay países donde por defecto cada cónyuge conserva sus bienes por separado).

En cualquier caso, la ley aplicable abarcará todos los bienes del matrimonio con independencia del país donde estén situados.

Es decir, una vez determinada la ley que rige el reparto, esta se extiende al conjunto del patrimonio, aunque haya propiedades en varios países.




El régimen de gananciales: cómo funciona en un divorcio internacional

En España, el régimen de sociedad de gananciales significa que, salvo bienes privativos (anteriores al matrimonio o recibidos por herencia/donación), todos los bienes e ingresos obtenidos por cualquiera de los cónyuges durante el matrimonio pertenecen a ambos al 50%.

Es el régimen económico matrimonial supletorio en la mayor parte del país (si la pareja no pactó separación de bienes).

Cuando una pareja internacional está sujeta al régimen de gananciales español, la disolución de su matrimonio conlleva liquidar la sociedad de gananciales, repartiendo por mitad el patrimonio acumulado durante la vida en común.

Importante: que los bienes estén en el extranjero no impide que se consideren gananciales.

Si la ley española es la aplicable, un inmueble en otro país, una cuenta bancaria en el extranjero o acciones de una empresa foránea forman parte del haber ganancial igual que si estuvieran en territorio español.

Por ejemplo, imaginemos un matrimonio hispano-francés bajo gananciales que adquirió una casa en Francia y otra en España con dinero ganancial; al divorciarse en España, ambas casas se incluyen en la división de bienes del divorcio. 

Todos los bienes comunes, estén donde estén, deben inventariarse y valorarse para hacer un reparto justo.

Ahora bien, ¿cómo se reparte en la práctica un bien situado en otro país? 

Aquí es donde entran en juego consideraciones legales internacionales.

Aunque el juez español declare que cierto bien entra en la partición y adjudique, por ejemplo, la mitad de su valor a cada cónyuge, ejecutar esa decisión sobre el terreno puede requerir trámites adicionales en el país donde esté el bien. Veamos esto con más detalle.


Bienes situados en otros países: problemas y soluciones en su división

Dividir bienes en el extranjero tras un divorcio en España suele ser lo más complejo de un divorcio internacional.

El principal desafío es que cada país tiene sus propias leyes de propiedad y de familia, lo que puede afectar cómo se efectúa la división de un activo específico.

En un divorcio puramente nacional, la sentencia es suficiente para distribuir los bienes; pero en un escenario internacional, la sentencia española puede necesitar reconocimiento en el extranjero para ser efectiva.

Por ejemplo, supongamos que dentro de la sociedad de gananciales hay un apartamento en un país donde no existe el concepto de gananciales (muchos países de tradición anglosajona tienen régimen de separación de bienes por defecto).

Ante el divorcio, el registro de propiedad de ese país seguirá considerando como dueño del inmueble a quien figure en el título (quizá solo uno de los esposos).

Para que la otra parte obtenga su porción, habrá que traducir y homologar la sentencia española y probablemente iniciar un procedimiento legal local (a veces llamado exequátur) que haga reconocible la resolución extranjera.

Solo así el país en cuestión dará efecto legal a la decisión española, permitiendo, por ejemplo, cambiar la titularidad de la propiedad o forzar su venta si fuera necesario.

Otro problema práctico es la coordinación de leyes y tribunales: puede que un bien esté sujeto a normas que entran en conflicto con las españolas.

Por ello, es frecuente que los abogados tengan que colaborar con colegas de otros países para asegurar que el reparto se ejecute correctamente.

También existen convenios internacionales, como ciertos Convenios de La Haya, que facilitan el reconocimiento y ejecución de sentencias civiles en el extranjero, lo cual ayuda en la validez internacional de las órdenes de reparto de bienes.

A continuación, resumimos algunos desafíos frecuentes y cómo afrontarlos en la división de bienes multinacional:

Bienes en países con régimen distinto

Si un país no reconoce la sociedad de gananciales, habrá que traducir el concepto a sus figuras legales (por ejemplo, considerar la sentencia como un título habilitante para transferir la mitad del valor al cónyuge no titular).

Puede implicar escrituras de transferencia, notarizaciones o juicios adicionales en ese país.

Ocultación o localización de activos

En divorcios conflictivos, a veces uno de los cónyuges podría intentar ocultar dinero o propiedades en el extranjero.

Es crucial investigar y declarar todos los bienes en la fase de liquidación; no hacerlo puede tener consecuencias legales.

Hoy día, la cooperación internacional y rastros bancarios hacen más difícil esconder patrimonio, pero requiere asesoría especializada.

Implicaciones fiscales

Cada país grava de forma distinta la transmisión o reparto de bienes.

Un divorcio internacional puede generar obligaciones fiscales en más de una jurisdicción (por ejemplo, impuestos por transferencia de una propiedad en el país donde se ubica, e impuestos en España si hay cambio de titularidad).

Conviene planificar para evitar una doble tributación o aprovechar posibles exenciones.

Diferencias en la valoración y liquidez

Transformar a valor monetario bienes situados fuera puede ser complejo (fluctuación de divisas, mercados inmobiliarios distintos).

En ocasiones, en lugar de dividir físicamente cada activo, se compensa a un cónyuge con otros bienes o dinero de igual valor.

Por ejemplo, uno podría quedarse con la casa en el extranjero y el otro con la vivienda en España, ajustando cuentas para que ambos reciban valores equivalentes.

Plazos y costes adicionales

Tramitar reconocimientos de sentencia o transferencias internacionales puede alargar el proceso de divorcio.

Es importante armarse de paciencia y contar con un plan jurídico bien trazado para minimizar retrasos.

Asimismo, habrá gastos extra (traducciones juradas, honorarios de abogados extranjeros, tasas judiciales en otros países) que conviene prever.

En resumen, repartir bienes en varios países tras un divorcio en España exige una visión global del caso.

No solo se trata de hacer números, sino de encajar diferentes sistemas legales para que el resultado final —cada parte con lo que le corresponde— sea realmente efectivo en la práctica.

A continuación, veremos por qué es esencial apoyarse en profesionales familiarizados con este terreno.


Liquidación de la sociedad de gananciales: pasos básicos en un contexto internacional

Una vez aclarada la ley aplicable y localizados todos los bienes, el procedimiento de liquidación de gananciales en España sigue estos pasos generales:

Inventario de bienes y deudas

Se elabora una lista detallada de todos los activos comunes (inmuebles, cuentas bancarias, vehículos, inversiones, etc.) y pasivos (hipotecas, préstamos) adquiridos durante el matrimonio.

Aquí se incluyen los bienes en el extranjero, que deben aportarse con documentación acreditativa (títulos de propiedad, extractos bancarios, etc.).

También se identifican los bienes privativos de cada cónyuge que no entran en la partición.

Valoración

A cada bien ganancial se le asigna un valor económico.

Para propiedades en otros países puede requerirse tasaciones locales o conversión de divisas a euros.

Esta fase busca determinar el activo total de la sociedad de gananciales.

Propuestas de reparto

Si es de mutuo acuerdo, los cónyuges pueden proponer cómo repartirse los bienes (por ejemplo, adjudicando cada inmueble a uno u otro y compensando diferencias en efectivo).

Si no hay acuerdo, será el juez quien decida la adjudicación de cada activo.

Adjudicación y títulos

Con el reparto decidido, cada cónyuge se adjudica ciertos bienes.

En el caso de bienes en el extranjero, se podría requerir formalizar documentos adicionales en ese país: por ejemplo, firmar una escritura de adjudicación de una casa ante notario local, o realizar trámites bancarios para dividir fondos en una cuenta foránea.

Ejecución final

Consiste en hacer efectivo el reparto.

En España, la sentencia o el convenio aprobado judicialmente son suficientes para inscribir cambios de titularidad en registros de la propiedad o traspasar fondos bancarios.

En otros países, como vimos, puede ser necesario un reconocimiento de la sentencia o un procedimiento de ejecución conforme a la ley local.

Un abogado especializado se ocupará de estos trámites, coordinando con profesionales del país donde esté el bien.




Cada divorcio internacional es único, pero estos pasos sirven de guía general. Lo clave es anticipar los obstáculos internacionales en cada etapa.

Por ejemplo, si sabemos que cierto país exige una resolución firme traducida para reconocerla, se gestionará la traducción jurada y la apostilla o legalización correspondiente con antelación.

Si un bien es indivisible y ninguno quiere vender, tal vez haya que negociar un acuerdo compensatorio.

La planificación meticulosa hace la diferencia para que la liquidación no se estanque.


La ayuda de un despacho especializado en derecho internacional de familia

Dada la complejidad de un divorcio con bienes en varios países, contar con un despacho de abogados especializado en derecho internacional de familia es prácticamente imprescindible. Estos profesionales ofrecen varias ventajas cruciales:

Conocimiento de normativa internacional 

Un abogado especializado sabrá identificar rápidamente qué ley rige el régimen económico de la pareja y cómo aplicarla.

Asimismo, estará al día de los reglamentos europeos aplicables y tratados internacionales que facilitan el proceso (por ejemplo, el Reglamento (UE) 2016/1103 sobre regímenes económicos matrimoniales).

Experiencia en coordinación multi-jurisdiccional

Un divorcio internacional exige a menudo coordinar acciones legales en dos o más países.

Un buen despacho tendrá redes de colaboración con abogados extranjeros, o incluso presencia internacional, para encargarse de los trámites en cada lugar de forma sincronizada.

Ejecución de sentencias y garantías

Los especialistas saben cómo lograr que una sentencia española sea reconocida y ejecutable en otro país, ya sea mediante exequátur o invocando convenios vigentes.

Esto garantiza que el reparto de bienes decidido en España realmente surta efecto en el extranjero (por ejemplo, inscribiendo la mitad de una propiedad a nombre del cónyuge que corresponde).

Asesoría integral (legal y fiscal)

Un equipo experto no solo reparte bienes, sino que aconseja sobre implicaciones fiscales internacionales, posibles acuerdos prematrimoniales para evitar conflictos futuros, y soluciones creativas para problemas atípicos.

Su objetivo es proteger tus derechos e intereses en todas las jurisdicciones involucradas, de la manera más rápida y eficaz posible.

Trato cercano y claridad

Por último, un buen profesional sabrá explicar en lenguaje sencillo cada paso, opciones y riesgos, algo fundamental cuando los clientes no son expertos en derecho.

Esto aporta tranquilidad en un proceso que de por sí es estresante.


Conclusión sobre Divorcio internacional en España: qué pasa con los bienes en varios países

En conclusión, el divorcio internacional con bienes distribuidos en varios países plantea desafíos especiales, pero no insuperables.

España cuenta con un marco legal claro para abordar estos casos, asegurando que el reparto de bienes comunes se realice conforme a la ley aplicable y con equidad para ambos cónyuges.

La clave está en comprender qué normativa rige el matrimonio, incluir todos los bienes (dentro y fuera) en la liquidación, y apoyarse en expertos que sepan navegar los distintos sistemas legales involucrados.

Si tú y tu pareja os encontráis en esta situación, infórmate bien, busca asesoramiento especializado, y da cada paso con la seguridad de estar protegiendo tu patrimonio y tus derechos en cada país relevante.

Un divorcio internacional exitoso es posible con la guía adecuada, logrando que “lo mío, lo tuyo y lo nuestro” quede bien resuelto aunque las fronteras de por medio añadan complejidad al camino.

RRYP Global, abogados de derecho de familia internacional.

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